Año 1979. Un niño guapísimo – yo mismo – escucha con atención una canción de moda en la radio. Está cantada en francés, y tiene un arreglo 'synth-pop' novedoso y atractivo. Se convierte en una de sus canciones favoritas pero nunca llega a saber el nombre del intérprete.
Acabó la temporada de gloria de la canción y no volví a escucharla hasta 2002, han pasado 23 años. Fue en París – no podría haber sido en otro lugar- y en la recepción de un hotel. Durante todos esos años la rememoraba a veces, reproduciendo mentalmente el pegadizo estribillo de la canción 'nanu badú re va... là-bas, là-bas...' y la melodía de sintetizador del estribillo, que recordaba perfectamente.
Quise entonces acercarme al mostrador del hotel y preguntarle al recepcionista 'Quelle chançon c'est ...mmmm... esteee... ça chançon?' pero no me creía capaz de hacerlo sin mostrar un mínimo de desesperación, 'dis-toi to me, inmediatement, s'il vous plaît, please', que unido a mi ya bastante abandonado francés, habría resultado un tanto ridículo.
'Bueno, ya la escucharé otra vez, debe ser una canción popular por aquí' – pensé -, 'y entonces llevaré preparada la pregunta y se la haré a quien corresponda con total naturalidad y en un correctísimo francés: «mon ami le monsier/la madamme, est-ce que tu sais quelle chançon c'est ça, eh?, pouvez-vous m'écrire ici le name de l'auteur, eh?, est-ce que si toi me dit to me la response en français et en parlant, je ne vais pas entendre rien de nothing, et nous allons faire un pan avec des tortes»'. No volví a escuchar la canción en todo el viaje, creo que afortunadamente.
El reciente redescubrimiento hace aflorar mis esperanzas de encontrar al autor. Me voy a Yahoo! (¿qué es Google?). Busco grupos synth-pop de los 70... quizá de los 80 (no puedo recordar la fecha ya que no tengo la capacidad de indexar acontecimientos de mi vida con partidos de fútbol). Los buscadores me remiten a páginas de grupos y canciones tecno-pop de la época, pero no la encuentro. Tiene que ser tecno a la fuerza.
Pruebo a buscar por las palabras que recuerdo de la letra. Recuerdo nítidamente 'la-bàs la-bàs', pero no hay suerte. El estribillo 'Manu manu re va', lo recuerdo sólo vagamente, y lo imagino como 'manu est va', que no tiene sentido, porque o es o se va. Pruebo con otras combinaciones. 'manure va', 'Anu est va' pero nada.
Año 2009. Capto una nueva emisora de radio y de repente la escucho: 'manu manu re va' ¡¡¡!!! Es una emisora especializada en música que va desde los años 60, insufrible, a los 80 (¡buf!, casi también). La vuelvo a escuchar en el coche, la cosa promete, parece un 'Kiss FM' y una de sus 200 canciones es la mía. En mi casa la escucho otra vez, tengo que quedarme con la letra de una estrofa para poder googlearla, porque no dicen ni los títulos ni nada, no hay locutores, sólo un iPod en reproducción aleatoria conectado a una emisora.
La primera vez no consigo quedarme con la letra por interferencias: 'papá, papá, ayúdame a dibujar una nave espaciaaaaal', '¡¡¡niño, vete a tu cuarto de una vez!!!!'. Ocasión perdida. Empiezo a desesperarme, busco la web de la emisora... no hay web, bueno sí, una página bastante lamentable con una dirección de correo-e. ¿Les envío un mensaje? ¿qué les pongo? 'Mire usted, he escuchado una canción tecno en francés que hace así como la la la la la laaaaa, y me gustaría que me dijeran el nombre del autor...'. Creo que voy a esperar un poco, por alguna razón intuyo que quien va a leer el correo, si es que llega a leerlo alguien, no va a saber la respuesta o me va a tomar por un loco.
En poco tiempo llega otra oportunidad. 'Où est-tu manu manu re va'. Por fin capto un par de frases. A Google con ellas y.... ¡cazada!
No era un grupo tecno, era un cantante de los de 'único éxito' llamado Alain Chamfort. El resto de su repertorio son canciones pop-rock bastante estándar, por eso nunca lo encontré cuando busqué entre grupos tecno, pero el tema me sigue gustando, aun con sus arreglos setenteros a tope, su percusión electrónica Simmons ultra vintage, y sus cálidas melodías de sintetizador analógico. 30 años no son nada,Manureva, ya te tengo.
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jueves, 2 de abril de 2009
jueves, 28 de agosto de 2008
Idiomas by Fontaneda
Gracias a los envases de los artículos que consumimos día a día podemos adquirir ciertas nociones de una lengua extranjera. Ya saben que para ahorrar costes y por aquello de la globalización, los ingredientes o indicaciones que incorpora un producto están en varios idiomas. Fuera de esta tendencia quedan las instrucciones de los aparatos electrónicos, ya que la gente (el común de los mortales) no las lee nunca.
Evidentemente la utilidad de estas autoenseñanzas que uno adquiere mientras lee los ingredientes de las galletas es muy limitada, aunque ya empiezan a notarse las influencias (hay un grupo musical español llamado 'zutaten', que quiere decir 'ingredientes' en alemán), y permite detectar palabras particularmente divertidas.
El mejor ejemplo es el portugués porque hay variadas y curiosas sorpresas. Lógicamente las similitudes con el español son mayoritarias, pero cuando hay una diferencia, esta es de órdago.
Ejemplos al canto:
Galleta. Ésta es fácil y seguro que os la sabéis. No es 'galheta' que es lo que uno se espera, sino 'bolacha'. ¿Bolacha? Vamos a ver señores portugueses, que no tiene forma de bola, a ver si aprendemos a ver en 3D. Una galleta es típicamente bidimensional -incluídas las Campurrianas. Podría valer 'bolacha aprastada', pero seguro que eso significa 'hamburguesa', o bien 'filete ruso'. No tiene más explicación que sea una palabra que venga del vascuence.
Niño/niña. Para flipar, señores. No es 'ninho', no, sino 'criança'. ¿Y si es huérfano? Cría de quién, ¿del estado? Además tiene el problema de que no tiene distinción de sexo, lo que obliga a los portugueses a especificarlo: criança do pito (caso 1) y criança do no pito (caso 2). un claro ejemplo de atropello de la siempre deseable economía de lenguaje.
Pollo. 'Frango', así, sin más. Porque ellos lo valen. No podía ser ni 'polho' (lo tenían a huevo, nunca mejor dicho), ni 'galhino', ni ninguna otra palabra coherente. Ni me imagino el cachondeo con determinado personaje que gobernó España durante 40 años. Es como si François Mitterand se hubiera llamado François Ebefante ¡Qué humillación!
Tarta de fresa (línea de juguetes infantiles). Esta es de nota... tachán... ¡'Dolcinho de Morango'! Para empezar, 'Tarta de Fresa' es un personaje femenino, siendo ella misma y su extensa variedad de accesorios de diferentes tonalidades de rosa. Es el mundo rosa por excelencia, el colmo de la cursilería del país de la piruleta. Y Dolcinho de morango es claramente masculino, ¡y por partida doble nada menos! Lo peor es que si le preguntas a un español medio qué significa, te dirá 'Dulcecito de Mango'. Y esto forma parte del lenguaje habitual que emplean algunos caballeros en sus contactos amorosos carnales.
Guitarra. Ésta palabra no aparece en las cajas de las galletas, pero es un caso que merece atención especial. Recordemos: en inglés 'guitar', en francés 'guitarre', alemán 'gitarre', portugués... (suspiro)... 'violão' ¿¿?? Me pregunto cómo se dirá, no sé, laud ¿acuchillão?, orquesta: ¿matanzão?, asesino en serie ¿bandurrião?
Jamón. Trivial... se dice 'presunto'. Sin comentarios.
Chicle. Esta es de nota: 'Pastilhas Elásticas'. En realidad así aparece en un paquete de grageas. Imagino que en un chicle normal será... mmmm... no sé... gomasinhas elásticas ¿?
Dejemos el portugués para comentar otro caso simpático.
Hay productos que están total y absolutamente globalizados, y contienen indicaciones en una cantidad de idiomas alucinante. El mejor ejemplo son los flotadores de los niños. Deben venderlos hasta en la Antártida:
Ya me imagino la escena: te montas en el típico barco laboratorio, llegas a la base científica, hay 47 grados bajo cero, y según avanzas penosamente por la nieve ves un 'todo a 100'. Alucinado, entras, y junto a los ceniceros que ponen “Estuve en la Antártida y me acordé de ti”, ves un montón de flotadores, por si te caes al agua para que te mueras congelado, no ahogado.
A lo que iba, ya sabéis lo que ponen los flotadores estos: “Atención, este artículo debe ser utilizado bajo la supervisión de un adulto, bla, bla, bla...”.
Hay un idioma donde '¡atención!' se dice, tachán: 'demesio!', ni idea de qué idioma es (premio para el que lo averigüe). Imagináos el panorama en allende a tomar por saco de lejos: “Demesio Nikolae! No te arrimestu aigua, seru dangerosu, presta demesio, jolineski !”.
Espero que en ese idioma no exista el nombre de pila 'Nemesio', es como si aquí 'Abención' lo fuera. Ejemplo de típica escena aeroportuaria:
- (voz en off) Atención, atención, se ruega a los señores pasajeros que bla, bla, bla...
- (nuestro amigo Abención, en un mostrador de Iberia) Oiga usted, creo que me han llamado...
- (señorita en mostrador) No señor, no hemos dicho 'abención' sino 'atención', no le hemos llamado a usted.
- ¡ah, perdone!
- (voz en off otra vez) Atención, los pasajeros con destino a Alpedrete...
- Oiga, creo que me llaman otra vez
- Que no, coño.
Tal vez crean ustedes que Abención, por su forma, nunca podría ser considerado un nombre de pila, pero servidor recuerda que viendo 'El Precio Justo', hace tropecientos años, salió a concursar una señorita que se llamaba 'Invención'. A la pobre le llamaban 'Inven' en casa (tendría un hermano Amstran, digo yo). Le preguntó Joaquín Prat “¿y eso de 'Inven' qué invención es esa, conoce usted a otras Inven?”, a lo que respondió muy resuelta “sí señor, claro que sí, a mi abuela”.
Pues vaya con la abuela. Menudo legado.
Evidentemente la utilidad de estas autoenseñanzas que uno adquiere mientras lee los ingredientes de las galletas es muy limitada, aunque ya empiezan a notarse las influencias (hay un grupo musical español llamado 'zutaten', que quiere decir 'ingredientes' en alemán), y permite detectar palabras particularmente divertidas.
El mejor ejemplo es el portugués porque hay variadas y curiosas sorpresas. Lógicamente las similitudes con el español son mayoritarias, pero cuando hay una diferencia, esta es de órdago.
Ejemplos al canto:
Galleta. Ésta es fácil y seguro que os la sabéis. No es 'galheta' que es lo que uno se espera, sino 'bolacha'. ¿Bolacha? Vamos a ver señores portugueses, que no tiene forma de bola, a ver si aprendemos a ver en 3D. Una galleta es típicamente bidimensional -incluídas las Campurrianas. Podría valer 'bolacha aprastada', pero seguro que eso significa 'hamburguesa', o bien 'filete ruso'. No tiene más explicación que sea una palabra que venga del vascuence.
Niño/niña. Para flipar, señores. No es 'ninho', no, sino 'criança'. ¿Y si es huérfano? Cría de quién, ¿del estado? Además tiene el problema de que no tiene distinción de sexo, lo que obliga a los portugueses a especificarlo: criança do pito (caso 1) y criança do no pito (caso 2). un claro ejemplo de atropello de la siempre deseable economía de lenguaje.
Pollo. 'Frango', así, sin más. Porque ellos lo valen. No podía ser ni 'polho' (lo tenían a huevo, nunca mejor dicho), ni 'galhino', ni ninguna otra palabra coherente. Ni me imagino el cachondeo con determinado personaje que gobernó España durante 40 años. Es como si François Mitterand se hubiera llamado François Ebefante ¡Qué humillación!
Tarta de fresa (línea de juguetes infantiles). Esta es de nota... tachán... ¡'Dolcinho de Morango'! Para empezar, 'Tarta de Fresa' es un personaje femenino, siendo ella misma y su extensa variedad de accesorios de diferentes tonalidades de rosa. Es el mundo rosa por excelencia, el colmo de la cursilería del país de la piruleta. Y Dolcinho de morango es claramente masculino, ¡y por partida doble nada menos! Lo peor es que si le preguntas a un español medio qué significa, te dirá 'Dulcecito de Mango'. Y esto forma parte del lenguaje habitual que emplean algunos caballeros en sus contactos amorosos carnales.
Guitarra. Ésta palabra no aparece en las cajas de las galletas, pero es un caso que merece atención especial. Recordemos: en inglés 'guitar', en francés 'guitarre', alemán 'gitarre', portugués... (suspiro)... 'violão' ¿¿?? Me pregunto cómo se dirá, no sé, laud ¿acuchillão?, orquesta: ¿matanzão?, asesino en serie ¿bandurrião?
Jamón. Trivial... se dice 'presunto'. Sin comentarios.
Chicle. Esta es de nota: 'Pastilhas Elásticas'. En realidad así aparece en un paquete de grageas. Imagino que en un chicle normal será... mmmm... no sé... gomasinhas elásticas ¿?
Dejemos el portugués para comentar otro caso simpático.
Hay productos que están total y absolutamente globalizados, y contienen indicaciones en una cantidad de idiomas alucinante. El mejor ejemplo son los flotadores de los niños. Deben venderlos hasta en la Antártida:
Ya me imagino la escena: te montas en el típico barco laboratorio, llegas a la base científica, hay 47 grados bajo cero, y según avanzas penosamente por la nieve ves un 'todo a 100'. Alucinado, entras, y junto a los ceniceros que ponen “Estuve en la Antártida y me acordé de ti”, ves un montón de flotadores, por si te caes al agua para que te mueras congelado, no ahogado.
A lo que iba, ya sabéis lo que ponen los flotadores estos: “Atención, este artículo debe ser utilizado bajo la supervisión de un adulto, bla, bla, bla...”.
Hay un idioma donde '¡atención!' se dice, tachán: 'demesio!', ni idea de qué idioma es (premio para el que lo averigüe). Imagináos el panorama en allende a tomar por saco de lejos: “Demesio Nikolae! No te arrimestu aigua, seru dangerosu, presta demesio, jolineski !”.
Espero que en ese idioma no exista el nombre de pila 'Nemesio', es como si aquí 'Abención' lo fuera. Ejemplo de típica escena aeroportuaria:
- (voz en off) Atención, atención, se ruega a los señores pasajeros que bla, bla, bla...
- (nuestro amigo Abención, en un mostrador de Iberia) Oiga usted, creo que me han llamado...
- (señorita en mostrador) No señor, no hemos dicho 'abención' sino 'atención', no le hemos llamado a usted.
- ¡ah, perdone!
- (voz en off otra vez) Atención, los pasajeros con destino a Alpedrete...
- Oiga, creo que me llaman otra vez
- Que no, coño.
Tal vez crean ustedes que Abención, por su forma, nunca podría ser considerado un nombre de pila, pero servidor recuerda que viendo 'El Precio Justo', hace tropecientos años, salió a concursar una señorita que se llamaba 'Invención'. A la pobre le llamaban 'Inven' en casa (tendría un hermano Amstran, digo yo). Le preguntó Joaquín Prat “¿y eso de 'Inven' qué invención es esa, conoce usted a otras Inven?”, a lo que respondió muy resuelta “sí señor, claro que sí, a mi abuela”.
Pues vaya con la abuela. Menudo legado.
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