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miércoles, 8 de abril de 2009

El iPod shuffle...

El pasado mes de agosto me compré un iPod shuffle de 2 GB. La intención no era escuchar música mientras corría (eso es de melómanos cobardes), sino la de disponer de un cacharrín, con suficiente autonomía y capacidad como para disfrutar de mis canciones en las completas jornadas playeras que acostumbramos estos últimos veranos.
http://www.synthtopia.com/images/apple-ipod-shuffle.jpg
Cumplió su cometido, y con creces. Pero había quedado en el olvido -a diario utilizo mi querido iPod Touch- hasta que, de nuevo, lo traje a Benidorm esta Semana Santa con la misma misión en mente.

Hoy hizo un día de perros, de ésos que no quiere uno levantarse de la cama porque afuera del edredón ya hace frío, y los truenos avisan de la humedad que uno se va a encontrar al otro lado de la ventana. No, no fue un buen día para pasear por la playa... además, desde la cama escucho ruido de muebles. Mi madre está limpiando... jornada de pelis, se me antoja...

Pues bien, de pronto recuerdo que traje el iPod Touch con sus altavoces y le digo a mi madre si quiere escuchar algo de música mientras limpia. Tengo allí algunos discos de Alejandro Fernández, recién almacenados para el viaje en bus del domingo, y sé que le gusta un montón... pero veo que una persona como mi madre no será capaz de lidiar con un aparatejo como el Touch, y aún más, se molestará conmigo si intento enseñarle a usarlo... pero ¿y el Shuffle? Apenas cinco botones, de los cuales sólo es importante uno, el grandote del centro, donde uno va a dar instintivamente cuando tienes que callar la música. Sí, voy a hacer el experimento.

En un momento limpio el Shuffle y le subo los discos de rancheras (truculento, ciertamente, explicaré el "making of" en un comentario, si lo piden los más curiosos), se lo engancho a mi madre en el suéter y... hala!!! Doce horas seguidas se ha tirado escuchando música, la mujer!!! Que ni siesta se ha echado, oiga!!!

Por supuesto, se ha hecho enseguida con los controles de volumen, la pausa, el avance y el retroceso. Es que realmente no hace falta nada más. Y además alucinaba cuando le explicaba que la música de todos los vinilos y CDs que puede haber en casa (unos 500) cabe en el cacharrín ése tan diminuto...

¿Qué quiero mostrar con esto? Dos cosas importantes:
  • Las interfaces de manejo que a un usuario avanzado le pueden parecer ridículamente simples son perfectas para el común de los mortales. Con ello en mente, es obvio que Apple acierta una vez más.
  • La tecnología no debe ser ajena a la inmensa mayoría de la gente sólo por ser exageradamente complicada de configurar/utilizar.
Porque seguro que un purista echará en falta los controles de ecualización, de balance, o una pantalla en que leer el nombre de la canción o el intérprete, pero eso sólo alejaría el producto de su usuario objetivo (en mi caso, mi madre). Y con éste ya son dos artículos consecutivos criticando y elogiando lo mismo...

Pero lo mejor es oir a mi madre cantar con los cascos puestos... irreproducible entonación, inenarrable sensación... imposible saber qué canción escuchaba... qué bien me lo he pasado esta tarde!!! XD