martes, 28 de junio de 2011

Lo importante es aprender

En mi corta pero dilatada vida como trabajador me he dado cuenta que lo mas importante es aprender allá donde vayas, y que de todos los jefes se aprende, si si, de todos, de los buenos, de los mediocres y de los malos.
¿De los malos? Pues si, de los malos... de hecho, de los que menos se puede aprender es de los jefes mediocres pero tanto de los buenos como de los malos se puede aprender un montón de cosas.

De un jefe mediocre se puede aprender poco, pero siempre algo... a como ser o no ser mediocre, a elección de cada uno o a como trabajar para ir sacando las castañas del fuego, aunque creo que en este caso lo mejor que puedes hacer es intentar no sacar mucho heredado de esta relación.

De un buen jefe se pueden aprender muchas muchas cosas. Como trabajar, como motivar e incentivar, como ayudar, como hacer las cosas bien, como gestionar los tiempos y a las personas, como actuar delante de otros jefes, como liderar,etc. Es una experiencia enriquecedora incluso atractiva para cualquier persona con un mínimo interés por su carrera profesional para tratar de crecer de la mejor manera posible.

Por último, de un mal jefe se pueden aprender tantas cosas o mas que de uno bueno, lo único importante es el enfoque. Puedes aprender a como hacer o no las cosas, como se debe o no se debe trabajar, como motivar o no motivar a las personas, como liderar bien o mal un equipo, como actuar delante de los otros jefes, como gestionar bien o mal tiempo y personas, etc... todo dependerá del tipo de jefe que quieras llegar a ser en un futuro próximo.

Lo importante en un trabajo es trabajar, y trabajar bien y aprender a como hacerlo para posibles futuros trabajos... así que depende de cada uno con que quedarse y que utilizar en cada momento.

martes, 10 de mayo de 2011

Soy de una secta

Eres inferior a mí, lo sé. Porque no perteneces a mi secta.

En mi secta, todos estamos más sanos que tú.
En mi secta, todos nos sentimos mejor que tú.
En mi secta, nos reunimos en nuestros locales, dejando la mitad de un sueldo mínimo mensual, a realizar nuestro culto, todos los días, varias horas al día.
En mi secta, pagamos a un líder que nos instruya y haga seguimiento de nuestra evolución.
En mi secta, damos lo mejor de nuestra vida, de nuestra juventud, de nuestro esfuerzo por nuestro culto.
En mi secta, conocemos gente con el mismo culto y nos cruzamos con ellos para conseguir más adeptos.
En mi secta, el consumo de sustancias complementarias a las comidas está permitido y es, incluso, recomendable para nuestro culto.
Hemos conseguido que el pensamiento de mi secta sea considerado el pensamiento normal gracias al apoyo de los medios y de los ídolos de la juventud. Cualquier otro culto es absurdo y debe ser eliminado.
Tus enfermedades se deben a que no estás en mi secta: te las mereces.
Tus problemas son consecuencia de que no perteneces a mi secta: te los mereces.

Porque yo estoy apuntado en un gimnasio y tú no, piltrafilla...
Porque yo hago una dieta sana y tú no, piltrafilla...

Fdo. El que se sienta insultado

Gimnasios, dietas y otras engañifas mentales...

Este artículo es una reflexión rigurosa sobre algo que no entiendo y que atrapa a todo el mundo. El objetivo no es convencer a nadie, ni enseñar sus vergüenzas en público, no hablo de nadie en particular, hablo de todos. Y no, no critico ninguna opción, cada quién es dueño de sus decisiones.

No voy a un gimnasio. No he ido nunca. Ni iré por mi propio pie jamás. Si hay gente que no pisa iglesias y es respetada (es su ideología, su culto), es más, si hay gente que condena a los que pisan iglesias, cómo no voy a poder yo no pisar un gimnasio. No hago ninguna dieta. No la he hecho nunca y, salvo prescripción médica, no la haré. Soy, efectivamente, un ateo del cuerpo.

Es más, creo que el culto al cuerpo es el nuevo opio del pueblo. Es más importante mostrar bíceps o culos respingones que conocimientos o sensibilidad, la imagen es la única variable que da el éxito en cualquier campo de esta vida. Los jóvenes no quieren estar con personas inteligentes, interesantes o con buena conversación, prefieren estar con cualquiera que supere su propia cercanía a un canon de belleza establecido en los Holiday Gym, O2 o Holmes Places de turno... Cualquiera. Y después de ese cualquiera viene otro cualquiera.

Las falacias que se suelen usar por parte de los convencidos de esta religión son de todos conocidas:
  • Es deporte y el deporte es salud / hay que comer de todo para estar sano
  • Gracias a mi dieta / mi entrenamiento me encuentro mejor
  • Está científicamente demostrado que...
  • Es necesario para mí, no puedo permitirme renunciar a mi gimnasio / mi dietista
Y claro, el argumento que puede con todos, el anillo del poder:
  • Tú no lo entiendes porque no lo practicas.
Pues no, no lo practico. Pero...
  • Mi salud es la que es por las enfermedades que padezco desde niño, me encuentro perfectamente bien cuando no las sufro. Por cierto, para mí, eso que se hace en los gimnasios NO es deporte: lo es la natación, el atletismo, la halterofilia, el ciclismo, pero esas simulaciones absurdas... Uy, espera, que a lo mejor echar unas partidas en el Wii Sports es un deporte!!! O jugar con las palas en la playa!!! O lanzar el frisbee!!!
  • Está científicamente demostrado que sin pisar un gimnasio ni hacer dieta se vive más (buscadlo, buscadlo, nadie ha muerto por no haber ido nunca a un gimnasio, está científicamente demostrado)
  • Por supuesto, se puede vivir sin hacer dieta ni ir a un gimnasio... y vivir muy pero que muy requetebién, doy fe.
Y claro... si tú no lo entiendes es porque ya estás pagando por tus pilates o tu hipocalórica.

jueves, 10 de febrero de 2011

Pues yo también quiero una moza medieval

Después de ver la moza que se ha agenciado Píter, he resuelto que yo quiero otra. Sí, es envidia ¿pasa algo? Tengo una máquina del tiempo, soy en consecuencia rico, y tengo por costumbre concederme los caprichos que se me antojan. Naturalmente, y dada mi posición, podría permitirme cualquier buenorra actual sin escrúpulos que quisiera. Al parecer, según se puede ver en Telecinco, hay mucho donde elegir.

Pero la quiero medieval, las de ahora no me valen. Verán, soy un hombre casado y una chica actual sería un problema. Aparte de ponerle el piso tendría que pasar tiempo con ella, podría llamarme, enviarme mensajes, y exhibirse borracha en cualquier sarao contando cosas que no debe.

Una chica medieval, en cambio, debe ser de otra forma. Una mujer de su casa, que espere meses y meses (me voy a la guerra, cariño, volveré Dios sabe cuándo), y me que trate como a un rey, porque ya me preocuparé yo de decirle que soy rey de algo, o conde, qué más da.

No se hable más, voy a coger mi súper todoterreno con condensador de fluzo (paso del DeLorean roñoso) y me piro al siglo XIV.

A ver, las cosas no son tan fáciles, señores. Estamos hablando de hace un ... ejem... porrón de años. Las personas en esa época no se parecen en nada a las de ahora. Aparte de que no saben qué es un móvil, hay otras diferencias importantes.

Esta gente no ha visto un médico en su vida. Han pasado enfermedades, desnutrición y la palabra higiene, en su sentido más amplio, carece de todo sentido. La estatura media es de 1,50 para las mujeres así que encontrar una Gwyneth Paltrow, aunque sea andrajosa, es bastante difícil. Pero tengo un todoterreno y un montón de tiempo.

Con el Range Rover da gusto ir por esos caminos asquerosos. En el maletero llevo un montón de latas de conserva: mejillones, atún, espárragos... 400 kg., suficientes para cambiarlos por la moza que me dé la gana. También llevo un arma secreta: un traje ultrabrillante que me dará el necesario empaque para hacerme pasar por el Rey de un país estraño. El traje es en realidad un chándal de los años 80. Para que nos entendamos, el típico chándal de yonqui, de una combinación de colores blancos, verdes y morados para ser exacto.

Después de visitar aldeas durante una semana he encontrado a la moza perfecta. Tiene de todo, no le falta de nada y bajo los estándares del siglo XXI es más que potable. De entre las latas saco una bolsa de aseo extragigante y le explico unas cuantas cosas. Vive al lado de un río (condición sine quanon), que dejó hecho una porquería cuando terminamos el procedimiento de limpieza. Se puso la ropa que le llevé, incluso la interior a pesar de sus recelos. Sí, se sentía incómoda con todo eso tan pegado a su cuerpo. Cuando se acostumbró a la ropa le expliqué que mañana debía ponerse otra. El mundo al revés, pensó ella.

Pues nada hija, sube al coche que lo vas a flipar. Le di una vuelta por el pueblo para que presumiera y acto seguido nos fuimos a hoy mismo. Por supuesto que no le enseñé a usar el teléfono. Imagínate que la joía llama a mi casa, donde está mi mujer... ni hablar. Ninguna falta le hace el teléfono.

Lo primero, obviamente, fue llevarla a una esteticien que le quitara todos los pelos que le sobraban, que eran muchos y estaban por todas partes. Después a la pelu y acto seguido al Corte Inglés. Como su ideal de belleza lo representaba mi chándal de yonqui, decidí que yo elegiría la ropa.

Y sin solución de continuidad, nos fuimos a dar una vuelta por ahí, por el centro, con la marabunta. Que espabile rápido, pensé.

Casi se muere, claro.

Decidí que la muchacha daba bastante trabajo y que ponerla al día de las cosas que son aceptables y no, como hacer sus necesidades en la vía pública, iba a llevarme más tiempo del que había planeado. Yo quería una buenorra para presumir y eso, no para que me diera preocupaciones. Resolvimos que la llevaría a su casa, a su tiempo, pero quiere llevarse una cosa de esas que canta (creo que se refiere al Ipod), ropa, zapatos y comida.

- ¿Quieres también una lavadora? Puedo ponerte un generador y un depósito gigante de gasolina para que tengas electrici... para que funcione.
- No, no hace falta, mi señor.
- ¿Y luz eléc... mágica, para que pueda iluminarte por la noche? Con 4 o 5 placas solares vas que chutas.
- ¡Oh, sí! Para admirar mis zapatos por la noche.
- Ainsss

martes, 8 de febrero de 2011

Sustituto de Kubica

Inmediatemente después de enterarme de lo de Kubica, he hecho lo lógico en estos casos, ir al INEM y al Servicio Andaluz de Empleo a preguntar por el tema y pedir la vacante.
- No hijo, aquí no llevamos eso.
- ¿Y dónde podría informarme?
- Ni idea, yo qué sé, pregunta en Renault

Llamo a Renault España, y me atiende una chica muy simpática. Le pregunto por el tema y lo mismo, ni idea. Me sugiere que pregunte en Renault Francia, porque allí llevan los temas del deporte.

Desempolvo mis libros de francés, en particular "En Effeuillant la Marguerite", para practicar un poco, es importante causar buena impresión. Me doy cuenta que los libros de idiomas de bachillerato no sirven para nada. Puedes preguntar si va a llover, cómo se coge el autobús, y cosas así. Muy útil para irse con los colegas a perder el tiempo por Europa, pero totalmente inútiles para buscar empleo, que debería ser el centro de toda enseñanza. Así, los libros de francés deberían explicar cómo solicitar empleo, las convenciones sociales que conviene tener en cuenta en estas situaciones, dónde hacerlo, y el transporte que debes utilizar para acceder a los centros de empleo más importantes.

Total, que me armo de valor, y después de repasar el "comment allez vous" llamo a Renault Francia. Otra muchacha muy simpática me atiende pero ni flowers (ni fleurs, perdón). Que allí tampoco llevan eso, que tengo que llamar a Inglaterra.

Me fastidia tanta vuelta, pero me alegra el tema de inglaterra porque el inglés sí que lo tengo dominado. Miro en Google el teléfono del equipo y allá voy. Después de algunas idas y venidas hablo con el tío que lleva lo de los pilotos. Le cuento que me he enterado, de casualidad, de lo de Kubica, que es una pena y tal, pero que aquí estoy yo para lo que haga falta, que me hace mucha ilusión el puesto y que como más o menos medimos lo mismo, que hasta se ahorrarían el tema del mono, porque lo podría utilizar yo.

El tío no está muy convencido, se nota que es un profesional de los recurso humanos, un tío duro, pero yo sigo insistiendo. Que tengo el carnet B1, 20 años sin incidentes de importancia, que me gusta pisarle (no menciono que nunca me han multado por exceso de velocidad, porque no sé si será bueno o malo), en fin, que me describo como un tío prepardo.

Le cuento lo del master en marketing, que controlo un montón de Microsoft Office (sé hacer macros en excel, se me dan muy bien) y el Power Point lo domino totalmente. Esto no parece interesarle mucho, la verdad es que me da rabia tener que explicarle lo importante que es tener una formación transversal en condiciones, pero está reacio.

Empieza a insistir mucho con lo de la experiencia en competición, y, la verdad, ahí me ha pillado un poco. Le digo que no tengo, pero que aprendo rápido. Que he visto muchas carreras y que más o menos sé cómo funcionan. Que sale bandera amarilla, hay que ir más despacio, que sale roja, creo que también. Total, que si sale una bandera, voy con cuidado siempre, para no confundirme, y si es a cuadros, que se acabó y a casa. Como veo que el tema se me está yendo un poco, insisto en mi disponibilidad, que si es por horas, que no hay problemas, que yo echo las que hagan falta, que puedo echar una mano en el taller, cambiar ruedas y cosas así.

Entonces va el tío y me dice que claro, que las próximas pruebas son el próximo domingo y le digo que bueno, que un domingo no hay problema, pero que si son muchos habría que verlo. Me dice que sí, que las carreras son todas en domingo. La verdad es que el domingo me parte, porque estoy en la peña del fútbol y ya tengo pagados un par de meses por adelantado y bastante pelea tengo ya con mi mujer por irme los domingos como para encima correr en la fórmula 1. Le digo si las carreras pillan mucho tiempo y me dice que sí, que todo el día. La verdad no lo entiendo. Si hay técnicos y mecánicos y un montón de gente, que me dejen el coche preparado, yo voy media hora antes, veo el circuito - curva a la derecha aquí, a la izquierda allá, así más o menos - y el resto que me lo vayan explicando por la radio, que paso del carrusel deportivo, y que me cuenten lo que tengan que decirme.

El tío me dice que no, que si la experiencia, que si más experiencia, y que ya tienen visto a un tío. Hombre, interés, lo que se dice interés, yo he mostrado bastante, no sé el otro, que yo creo que ni habrá llamado, pero bueno, le he dejado mi teléfono por si acaso el otro les falla.

Si sale el tema prometo gorras del equipo para todos. A precios de amigo, claro.

martes, 25 de enero de 2011

En casa con una moza medieval. Parte II

Lucía. No me lo puedo creer. Tengo a la mujer más bella del mundo, quizá de la historia, en casa, esperándome. Llegaré del trabajo y tendré esa vida que siempre he soñado, al lado de una persona simplemente excepcional. Lucía... qué bonitas rimas se me vienen a la cabeza con tu nombre, qué sentimientos más puros has resucitado en mí. Todo este tiempo he sabido que nací para traerte a mi lado y hacerte feliz. Lucía...



Llego a la oficina y noto a mis compañeros bastante nerviosos. Supongo que no están acostumbrados a esta sonrisa absurda que llevo en la cara. Soy plenamente feliz y no puedo disimularlo. Tengo ganas de cantar, de mirar al cielo y sonreír como lo hacía Gene Kelly en “Cantando bajo la lluvia”.

La mañana pasa volando. No he tenido tiempo para chatear con nadie, pero mis amigos ya conocen tu existencia. Cambio mi estado en Facebook, “en una relación”: sé que unos cuántos se alegrarán, por fin, de leer eso... Y dejo un enigmático apunte en Twitter: “Hace muchos años lucía, ahora deslumbra...”

Hablo contigo a cada hora. No reconozco mi propio tono de voz, mi uso desmedido de los diminutivos, mi tartamudeo. Mi jefe me mira de reojo y esboza una sonrisa, como recordando sus momentos de noviazgo más intenso. Está decidido, iré a comer a casa, necesito verte, necesito sentirte.

Vuelvo al metro. No te vas de mi cabeza. Te veo en todas las caras... un momento... ese anuncio de yogures... esa sonrisa... ¿Puede ser Lucía? ¡¡¡¡Es Lucía!!!! ¿Cómo es posible?

Saco una foto con el móvil al cartel de Danone y echo a andar hacia casa. No puedo creerlo, mi chica medieval tiene un doble perfecto en nuestra época, la voy a sorprender con la noticia.

Abro la puerta y escucho el inequívoco chorrear de la ducha. Mi mujer del pasado debe seguir obsesionada con esa suerte de lluvia artificial entre cristales y porcelana, como me dijo por teléfono.

Aprovecho la circunstancia para documentar un poco mejor la anécdota del metro: utilizo Goggles para buscar la imagen en internet, porque estas herramientas modernas reconocen las caras mucho mejor que un prosopagnósico como yo. El buscador la identifica como a una modelo escocesa, Louise Parker... y de paso me muestra algunas otras imágenes de la “doble” con la misma ropa que ahora mismo debe llevar Lucía en mi ducha. Muy mona, pero mi mujer eterna es mucho más exuberante.

Recibo algunos mensajes en el móvil: “Por fin!! Enhorabuena Píter!!!”, “Alguien ha entrado en tu cuenta del facebook y te ha gastado una broma...”, “Llámame AHORA!!!”, “Ven a Jazztel, por 9,95Euros al mes”...

Lucía sale del baño, majestuosa. El pudor no existía en su época, está claro. Se aproxima a mi y, sin importarnos la seda de mi corbata ni la humedad de su cuerpo, nos abrazamos ardorosamente. Le enseño la foto de Louise, su doble, y su expresión, lejos de la sorpresa, irradia preocupación. Se mete en la habitación -“deja que me vista para la comida”- y cierra la puerta, tras de sí.

CONTINUARÁ...

(Idea original de Gorilo, reinventada por Diego)




viernes, 21 de enero de 2011

Baile de cifras, conclusiones extrañas

Recientemente, con la nueva ley antitabaco, estamos escuchando a diario en las noticias todo tipo de cifras al respecto, la cantidad de cigarros que se fuman al día como media, los precios del tabaco, los miligramos de humo que se expulsan a la atmósfera por parte de los fumadores...

Pero hay dos datos que me han llamado poderosamente la atención, según las últimas encuestas (y parece que coinciden unas cuantas) hay datos que dicen que la población fumadora en España es alrededor del 25% y que los fumadores están disminuyendo año tras año.
Por otro lado, hoy mismo he visto en un telediario matutino (que en lugar de venir en bolsa como las patatas matutano, es el que echan por las mañanas temprano) que el 55% de los establecimientos hosteleros están despidiendo a gente porque han notado un descenso en sus ventas de aproximadamente el 70% debido a la ausencia de fumadores en sus locales.

Veamos, según nos cuentan, solo el 25% de la población fuma, pero dicen que como ahora no se puede fumar en los bares, se está perdiendo un 70% de recaudación. ¿Quieren hacernos creer que ese 25% de la población española es la que se bebe el 70% del alcohol de este país? Si así fuera, el problema no es de tabaquismo, es que esos pobres que conforman ese 25% lo tienen todo, solo falta que también les achaquen un incremento en el consumo de droga y delincuencia y que los empareden a todos.

Yo no soy fumador y a pesar de que reconozco que el tabaco es perjudicial y me alegro muchísimo de ver que puedo disfrutar de tomar algo sin apestar a humo ni tragarme las exhalaciones tóxicas de otros, pero de ahí a demonizar como se está haciendo a la población fumadora va un trecho.

A ver si de una vez somos coherentes con los números y hacemos estudios realistas sin caer en sensacionalismos ni interpretaciones surrealistas de los más que extraños datos expuestos.

Próximamente (porque será el siguiente colectivo que toque manipular) los moteros, esos "locos temerarios" de la carretera... y ahí sí que entraré al trapo.